Mostrando entradas con la etiqueta libros y lecturas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros y lecturas. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de abril de 2008

Los siete mensajeros, de Dino Buzzati


En este extraño periodo de inactividad, sin un minuto libre, por el que estoy pasando, una de mis últimas lecturas ha sido “Los siete mensajeros” de Dino Buzzati. Como muchos otros libros, estaba en la estantería, esperando su turno, hasta hace no mucho.

La obra, compuesta de relatos cortos, es sin embargo amplia, en el sentido que no necesita más palabras para contarte nada. Es perfecto. De qué manera tan maravillosa coge un elemento cotidiano y lo convierte en una inquietante, y en ocasiones, pesimista historia.

21 relatos, que aunque desiguales en su calidad, no dejan de ser, en su mayoría, autenticas joyas llenas de simbolismo y metáforas, no siempre perceptibles.

El relato que abre la obra y que le da nombre, es una pequeña obra de arte. Los 7 mensajeros, cuyo objetivo es traer noticias a un hombre cuyo único objetivo es alejarse más de su hogar, en un viaje sin retorno y en una búsqueda sin final, porque ese reino que pretende explorar no parece tener fronteras. Mensajeros, que entran en el cumplimiento de unos plazos calculados matemáticamente, convirtiendo las noticias de nombres sin rostro en lejano pasado y al receptor de los mensajes, el príncipe, en un extraño, que a través de los mensajes trata, en vano, de aferrarse a un pasado, pero sin querer volver a él, mostrando un poco, lo absurdo de la vida.

En “Siete plantas”, nos muestra un desasosegante viaje por la vida en la forma de un hospital de 7 plantas. “La matanza del dragón” nos deja un en parte amargo, reflejo de la crueldad porque sí, en la caza de un inofensivo dragón.

En “Una gota” encontramos el terror inconsciente del hombre hacia lo que no ve... “Noticias falsas”, “El colombre”, “El hundimiento del Baliverna”, “Los bultos del jardín”... Y así, hasta completar una serie de pequeños y deliciosos relatos, dejando pie a la reflexión en todos y cada uno de ellos.

Quien espere una lectura con finales que dan solución a la historia principal, no lo va a encontrar tan fácil, porque Buzzati no da esa respuesta al relato, sin embargo, lo deja en tus manos de lector descifrar todo ese bellísimo simbolismo de su escritura, y eso, es lo que en parte, lo ha hecho aún más bello y grandioso. Sin duda, un agradable descubrimiento en este primer contacto con Dino Buzzati.

jueves, 29 de noviembre de 2007

El país de las últimas cosas, de Paul Auster



He leído hace poco, por fín, “El país de las últimas cosas” de Paul Auster. No sé muy bien porqué, cuando termino un libro de Auster siempre tengo la misma sensación. ¿Por qué no lo habré leído antes?

Y una vez más, la sensación se repite. Me parece un libro tristemente adorable. Una historia de la miseria, contado por una luchadora. Perseguir algo por entre las ruinas de uno mismo. Increíble. Una historia que nos muestra como se puede vivir, o mejor sobrevivir, agarrado a una esperanza, en un lugar que cambia por instantes, en un lugar que se extingue y que desaparece en el silencio por momentos, que ya no funciona. Una ciudad que ha creado una sociedad nueva de manera natural. Y tu sigues allí. Y ella sigue allí.

Anna Blume, la narradora de esta carta nos cuenta con claridad como está sobreviviendo en una ciudad sin nombre, en una ciudad casi fantasma que comienza a extinguirse. Esta carta, está dirigida a alguien importante que ha dejado atrás, a quien quiere, y lo abandona solo por buscar a su hermano, que fue a esa ciudad sin nombre como corresponsal de guerra, para no volver a saber de él más.

La novela desde mi punto de vista tiene una estructuración definida. La primera parte es impresionante. En ella nos cuenta cómo es esa sociedad a la que llega, una sociedad en la que “no debes acostumbrarte “, “no debes tener hábitos”.

Éstas son las últimas cosas. Desaparecen una a una y no vuelven nunca más. [...]

Hace una radiografía de todas esas sociedades dentro de la misma sociedad. Aquellos que agotan su vida, clínicas de eutanasia, corredores que corren hasta morir exhaustos, aquellos que tratan de no ver lo que es la realidad... Un montón de creencias sin sentido. Sus comienzos trabajando de “trapera”, recogiendo cosas que se puedan vender, para asi subsistir. Y llega un invierno frio...

La siguiente fase de la novela empieza justo en este invierno frío, cuando Anna es recogida por otra anciana trapera y se va a vivir con ella y su marido. Mientras que ellas consiguen dinero, él se niega a salir de casa, y sólo hace barquitos dentro de botellas, hasta que éste decide violarla...

Da paso a la siguiente fase, cuando Anna vuelve en busca de su hermano y llega hasta la Biblioteca Nacional y encuentra a otro periodista de su país, que fue en busca del hermano de Anna primero y vive con él.

La última fase es cuando Anna comienza a vivir en un hospital, que se muestra como el último refugio de una sociedad que ya apenas existe.

Sólo somos conscientes de lo que teníamos cuando lo perdemos ; tan pronto como lo recuperamos, dejamos de apreciarlo nuevamente.

Y es que Auster consigue crear una sociedad alternativa factible llena de miseria, en la que tienes que adaptarte rápidamente a tu entorno. Como puede ocurrir después de una guerra... sólo que sin ella.

Y es que, sin duda me ha parecido una grandiosa novela, de las que te dejan ese regusto y sensación de extraña maravilla.